Felizmente (no para las arañas) cortamos esas telarañas, y emprendimos viaje, a las pocas cuadras... otra pinchadura, una cadena trabada, cansancio... pero con la mochila al hombro la tropa ya partió.
Nuevo descanzo, en el super, en el Cordiez.
Mas cansancio, y la aventura recién empezaba, la escalada no habia comenzado casi.
Llegando a El Solitario, 1433 horas, almuerzo, y el Señor bendijo a sus hijos y bendijo también su pan y a los que trabajaron por el, y ayudo a los que lo necesitaban mas (al menos asi lo proclama la cancion que rezamos antes de almorzar y que tanta paz nos trae).
Y llegó el momento, el momento que no queriamos que llegue, pero era inevitable, y el cansancio ya se multiplicaba, y nos separamos, y mientras unos dejaban sus mochilas, otros cambiaban las bicis y otros se quedaban, nos dividimos, 2 se quedarian esperando a la camioneta de EMEeventos para que los lleve hasta el lugar de campamento, mientras el resto seguía pedaleando plena cuesta arriba.
Finalmente, 1737 llegamos, costó, pero llegamos.


1 comentario:
osea, aca tambien pueden hacer comentarios, jaja.
Publicar un comentario